
El mundo de los videojuegos está en constante evolución. Durante la pasada generación se estandarizó el género de los videojuegos de mundo abierto en los que el jugador se olvida de un camino prefijado y puede disfrutar de un experiencia amoldada a sus deseos de avanzar en la historia o de disfrutar de una corta sesión alocada. Poco a poco las grandes franquicias se han ido amoldando y hasta cambiando aquello que más las caracterizaba. El último ejemplo lo tenemos con Metal Gear V: The Phantom Pain, que utiliza una lista de misiones con la que ya coqueteó en Metal Gear Solild: Peace Walker.