
El viernes en la tarde, Pedro Rúa entró a la oficina de Puerto Rico Prosthetics y unas horas después salió, literalmente, transformado. Contrario a como hacía hasta ese momento, se puso la chaqueta que acababa de comprar la ocasión sin necesidad de transformarla para ajustarla su brazo derecho, que por una condición congénita nunca se desarrolló completamente.