
Roma - “Me desperté oyendo un ruido como el de una bomba”, dijo Angela Palumbo, de 87años, al evocar como los fuertes temblores sacudieron en la madrugada de ayer el pueblo italiano de L'Aquila, epicentro del terremoto que ha dejado alrededor de 150 muertos, 1,500 heridos y a cerca de 50,000 sin hogar. “Todo temblaba, los muebles se caían al suelo... no recuerdo nada así en toda mi vida”, añadió.[nuevodia]