
By BETH J. HARPAZ - RINCÓN, Puerto Rico
AP, marzo 2009
En el mundo abundan las playas con condominios, negocios de baratijas y tráfico, todas con las mismas cadenas de hoteles y restaurantes.
Pero la costa oeste de Puerto Rico es distinta: ofrece arena, sol y mar, y hasta ahora ha logrado evitar convertirse en un destino genérico, sin identidad.